Bitácora Cosmocápsula

Revista Colombiana de Ciencia-ficción

Cine Foro – Fahrenheit 451. Universidad del Valle. Cali, Colombia

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La División de Bibliotecas de la Universidad del Valle invita a la comunidad universitaria a la proyeción del filme Fahrenheit 451, adapatción hecha por François Truffaut y protagonizada por Werner Oskar y Julie Christie, basada en la novela homónima del escritor norteamericano Ray Bradbury.

Cover of
Cover of Fahrenheit 451

Fecha: Miércoles 19 de mayo de 2010.

Lugar: Sala José Celestino Mutis. Biblioteca Mario Carvajal. Universidad del Valle, sede Meléndez

Hora: 6 pm

Entrada libre

“Es un escalofriante film de ciencia ficción donde Guy Montag (Oscar Werner) es un miembro del cuerpo de bomberos a quien irónicamente le dan la misión de quemar libros. Él y su esposa Mildred (Julie Christie) viven en un mundo donde la gente tiene que abandonar toda su individualidad y creatividad para el buen funcionamiento del sistema.” (Wikipedia.org)

Organizan:

Katherine Palacios González

Shirley Boya Hinestroza

Estudiantes de décimo semestre de Licenciatura en Literatura, Universidad del Valle

www.comiendocuento.wordpress.com

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Dos cortometrajes colombianos de Ciencia ficción

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Ahora que está próximo el estreno del cortometraje Victeria y Globuleo, me he puesto a buscar un poco sobre el trabajo que sus realizadores han hecho. Para sorpresa mía me encontré con que ya en algún momento había visto otras de sus producciones, aunque en el momento no supe de quién eran obra.

A continuación les dejo dos cortometrajes hechos por el equipo de Los Filmes y Vectorial Animation Studios, ambos de la ciudad de Cali . Aunque el segundo es un video musical (que creo que muchos ya conocen), tiene una una trama y es en cierta forma un cortometraje.

Fragmento Fundamental (2007)

“El ser humano ha sido destruido. El mundo como lo conocemos está dejando de existir. El fuego del sol cae sobre la tierra.” leer más en la página oficial. click aquí.

Si fuera lunático (Julio Nava – Marcial Quiñones, 2006 ).

“Es considerado el primer cortometraje de tres minutos y treinta segundos para Vectorial Animation Studios, esta producción del año 2006  obtuvo varios reconocimientos importantes. Estuvo entre los 100 videos más pedidos en MTV Latino, cuando tan sólo llevaba una semana y media en el canal.” Leer más en la página oficial. click aquí.

Próximo estreno del Cortometraje de CF colombiano “Victeria y Globuleo”

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Este 4 de diciembre se estrenará a nivel internacional y en línea el cortometraje colombiano de Ciencia ficción “Victeria y Globuleo”. Éste es un cortometraje de animación en 3D dirigido por Alexander Giraldo, quien también produjo en 2007 el cortometraje de CF “FRagmento Fundamental”

Obtenga su boleta virtual gratuita en www.victeriayglobuleo.com

Gattaca

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Gattaca

Por Juan Diego Gómez Vélez*

 

 

A principios de marzo de este año apareció este titular en periódicos nacionales e internacionales: “‘Bebés a la carta’ podrían ser posibles en E.U. el próximo año.”

No se trataba de un escándalo sobre exótica gastronomía antropofágica. La clínica LA Fertility Institute, en California, estaba ofreciendo a sus clientes la oportunidad adicional de concebir hijos con rasgos estéticos específicos, como el color de los ojos o del cabello.

La técnica de Diagnóstico Genético de Preimplantación –DGP- viene siendo utilizada desde hace 17 años para prevenir graves enfermedades hereditarias y consiste en seleccionar para la gestación los embriones libres de los genes causantes de las características indeseadas, todo por un costo aproximado de 18 mil dólares.

La normatividad europea sólo permite aplicar esta técnica por motivos de salud, pero en los Estados Unidos no existe esta restricción:el LA Fertility Institute ofrece desde hace tiempo el servicio de selección del sexo de los bebés, con un 100% de probabilidad de éxito gracias al DGP.

No había alcanzado a llegar la noticia a los diarios colombianos, cuando la clínica LA Fertility Institute ya estaba publicando un comunicado en su página web anunciando la suspensión del servicio de elección de características estéticas en los futuros bebés. Indicaba que “permanecía atenta a la opinión pública” y que consideraba que los beneficios del servicio no superaban “el aparente impacto social negativo que provocaba”.

Muchos consideran que fue sólo una estrategia publicitaria pues “nadie es capaz de hacer eso en este momento”, simplemente porque todavía no es técnicamente factible. El doctor Arthur Caplan, director del centro de bioética de la Universidad de Pensilvania, comentó en una entrevista que el conocimiento para seleccionar rasgos estéticos como el color de los ojos o del cabello no estará disponible al menos en un par de años.

Bueno, “en un par de años” está a la vuelta de la esquina. ¿estaremos preparados entonces para tomar las decisiones correctas?

El tema suscitó reacciones de las más diversas fuentes. En particular, llamó mi atención el comentario de Mayte Ciriza, autora de “Que quede entre nosotros”. A ella este asunto de los bebés a la carta le recordó de inmediato a “Un Mundo Feliz” (la novela de Aldous Huxley publicada en 1932) donde todos los seres humanos son fabricados, previamente programados para encajar en su nicho predestinado.

En la novela de Huxley, es un mundo feliz porque es un mundo perfecto. Se llega a la felicidad por la perfección, que es lo que se pretende con esta técnica anunciada esta semana: tener hijos perfectos. ¡Qué miedo me da esto! Convivir con la imperfección forma parte de la aventura de la vida. Es todo un aprendizaje, un reto personal, que nos ayuda a superarnos, a ser mejores personas, que nos humaniza. No se trata de tener bebés modelo, como si fuera un producto más de consumo que eliges. Porque, además, será un nuevo motivo de exclusión social: los que puedan pagarlo y los que no. Hay un trasfondo muy peligroso también: se empieza eligiendo el aspecto físico de la criatura y se termina programando superdotados genéticos. ¿No era esto lo que pretendían los nazis?

Mayte Ciriza, Artículo “Un Mundo Feliz” en el blog “Que quede entre nosotros”, marzo 11 de 2009

Tienen sentido los argumentos de la licenciada Ciriza. Si bien es positiva la biomedicina con fines terapéuticos o para evitar enfermedades degenerativas, algo muy distinto es utilizar estas herramientas para satisfacer el capricho de padres acaudalados, convirtiendo a los bebés en mercancías o productos de diseño.

Incluso para los casos en los cuales se pretende evitar una enfermedad hereditaria encuentro argumentos que siembran la duda sobre la conveniencia de su aplicación.

Supongamos el caso de la esclerosis lateral amiotrófica.

Hoy en día se desconoce la causa de esta enfermedad degenerativa neuromuscular, cuyos síntomas son una parálisis lentamente progresiva que se acompaña de movimientos reflejos descontrolados. Los pacientes mueren asfixiados, cuando finalmente se paraliza el diafragma y otros músculos responsables de la respiración.

Si las investigaciones concluyen que ésta es una enfermedad hereditaria, eventualmente se podría identificar el gen o conjunto de genes responsables y sería posible utilizar el DGP para evitar el nacimiento de niños afectados por este mal.

De haber contado en los años 40s con esa tecnología, tal vez no habría nacido el físico teórico británico Stephen Hawking. Este es sólo uno de muchos ejemplos.

Pero no fue “Un Mundo Feliz” de Huxley lo primero que me vino a la cabeza al leer la noticia de la clínica de fertilidad. Fue la película “Gattaca”, 1997, la elegante pesadilla Art Deco protagonizada por Ethan Hawke , Uma Thurman y Jude Law.

La cinta describe una sociedad donde la eugenesia es una práctica común. Todos los niños son seleccionados mediante el Diagnóstico Genético de Preimplantación para asegurar que estén libres de cualquier enfermedad genética y posean las mejores características hereditarias de sus padres. El título de esta película está construido con las iniciales de las bases con las cuales está escrito el código genético en el ADN (Adenina, Guanina, Citosina y Timina), un lenguaje del que apenas se comenzaba a tener noticia en los tiempos de Huxley.

“Gattaca” fue escrita y dirigida por el neozelandés Andrew Niccol, el mismo al que le debemos la cinta “S1m0ne”, 2002, sobre una inteligencia artificial con la imagen de la supermodelo canadiense Rachel Roberts (hoy su esposa) y el guión del ambicioso mega-reality “El Show de Truman”, 1998, que nos demostró que Jim Carrey sabía hacer algo diferente a cómicas muecas. Sin confirmar, Niccol sería el guionista de la nueva versión de “Un Mundo Feliz” dirigida por Ridley Scott, sin embargo, parece ser que Scott estaría aplazando el proyecto para realizar una adaptación de la novela de ciencia ficción “The Forever War”, 1974, de Joe Haldeman.

La banda sonora de “Gattaca” es obra del compositor inglés Michael Nyman y la dirección artística del holandés Jan Roefls, quienes ya habían trabajado juntos en 1989 en la espléndida pero perturbadora “El Cocinero, el Ladrón, su Mujer y su Amante”, donde vimos a una joven y elegantísima Hellen Mirren vengar gastronómicamente la muerte de su amante a manos de su brutal esposo. Jan Roefls fue nominado a un Oscar de la Academia por el inmaculado aspecto retro futurista que le impartió a “Gattaca”.

En esta película, los seres humanos no son procreados sino fabricados mediante una cuidadosa selección genética de los mejores rasgos físicos e intelectuales, un proceso que ofrece literalmente “bebés a la carta”. La tecnología permite también eliminar defectos cardíacos congénitos y otras características negativas como la propensión al alcoholismo o a la depresión.

A los pocos bebés que son concebidos de la manera tradicional se les denomina “hijos de Dios” o “In-válidos” y son discriminados por su condición genética. Se ha establecido una nueva escala social y segregación científica basadas en los genes. Sólo los válidos pueden aspirar a las responsabilidades más importantes, mientras los in-válidos son relegados a labores sin importancia debido a su imperfección.

Éste el caso de Vincent, el personaje interpretado por Ethan Hawke, un in-válido cuyo sueño ha sido desde siempre participar en el programa espacial que ya está colonizando las lunas de Saturno. Ese sueño es un imposible debido a su genética imperfecta, a menos que logre engañar al sistema, haciéndose pasar por otra persona, tarea nada fácil en un mundo donde los documentos de identidad han sido sustituidos por el código genético.

Vincent fue concebido de la manera tradicional, en el asiento trasero del Buick Riviera de su padre. Relegado a una casta inferior, está predestinado genéticamente a ser un simple obrero. Para poder cumplir su sueño, compra la identidad de un humano perfecto, un válido, en el mercado negro, pero es su voluntad de hierro la que en definitiva lo impulsa en el camino hacia las estrellas.

Pere Gallardo-Torrano, en su ensayo de 2007 “The Body as Utopia: Gattaca by Andrew Niccol (1997)”, ve en la decisión de Vincent de engañar al sistema un reto vital que intenta demostrar la inviabilidad de la organización social basada en la segregación entre aquellos “científicamente puros” y aquellos “imperfectamente humanos”.

Hay elementos comunes entre “Gattaca” y “Un Mundo Feliz” de Huxley. La división entre válidos e in-válidos se le antoja a Gallardo-Torrano directamente inspirada en la clasificación de castas de Huxley (Alfas, Betas, Gammas y Epsilones). En la película, la vida se ha estandarizado y los individuos desarrollan sus actividades dentro de su nicho asignado. Aunque no hay signos de rebelión colectiva o malestar social, existe aún la criminalidad (todavía existe una fuerza policial, hay asesinatos e incluso informantes). El nuevo esquema ha logrado una aparente felicidad colectiva, pero la felicidad individual está lejos de ser universal.

En “Un Mundo Feliz” la segregación es posible haciendo que el individuo acepte complacido su lugar en el mundo, a través de un riguroso proceso de acondicionamiento desde la más temprana infancia, apoyado en técnicas como la hipnopedia y procedimientos Pavlovianos.

“..visten de verde –decía una voz suave, pero clara, comenzando por la mitad de la frase- y los niños Deltas, de caqui. No, no, no quiero jugar con los niños Deltas. Y los Epsilones son aún peores. Son demasiado tontos para aprender a leer y escribir. Además, van de negro, que es un color antipático. ¡Cuán contento estoy de ser un Beta!”

Hubo una pausa; continuó la voz:

“Los niños Alfas van de gris. Trabajan mucho más que nosotros porque son prodigiosamente inteligentes. La verdad es que estoy muy satisfecho de ser un Beta, pues no tengo un trabajo tan pesado. Y, además, somos mucho mejores que los Gammas y los Deltas. Los Gammas son unos tontos. Visten de verde. Y los niños Deltas, de caqui. No, no, no quiero jugar con los niños Deltas. Y los Epsilones son aún peores. Son demasiado tontos para aprender…”

Aldous Huxley, “Un Mundo Feliz”, 1932 (traducción de Luys Santa Marina)

Mientras en la novela de Huxley la paz social se logra mediante el determinismo prenatal y el acondicionamiento en la infancia, en “Gattaca” la paz social parece ser vagamente universal, con la excepción de los pocos in-válidos remanentes. La universalización del sistema llegará con la extinción de los in-válidos: La perfección hipotética de los individuos llevará eventualmente a la perfección de la sociedad.

Contrario a lo que sucede en “Un Mundo Feliz”, no se presta atención a la “felicidad” psicológica de los individuos, no hay acondicionamiento hipnopédico o alguna droga apaciguante como el “soma” de Huxley, pues se asume que la infelicidad es consecuencia de las limitaciones de un cuerpo todavía imperfecto.

Aún si esta llamada perfección fuese un fin último deseable más allá de toda duda razonable, el vehículo para llegar hasta allá transita necesariamente el camino de la discriminación. La tecnología es bastante costosa, el DGP está hoy disponible sólo para los que puedan pagar por él.

Marcy Darnovsky, directora ejecutiva asociada del Centro para la Genética y la Sociedad (CGS) en Oakland, California, fue entrevistada por la Wired Magazine en marzo pasado en relación con el debate generado por el LA Fertility Institute. Para ella es ingenuo pensar que la nueva tecnología estará disponible para todos, sabiendo que hoy en día ni siquiera podemos garantizar la vacunación universal. “Las cuentas simplemente no dan”. Así como los privilegios se acumulan para los privilegiados, igual sucederá con los niños genéticamente modificados de las élites existentes.

Este escenario me recuerda el mundo futuro imaginado por H.G. Wells en “La Máquina del Tiempo”, 1895, donde el protagonista descubre que la estructura social de su época evolucionará hasta producir dos especies distintas: las clases privilegiadas se convertirán en los elegantes pero infantiles “Eloi” de la superficie y de la clase obrera surgirán los pálidos y simiescos “Morlock”, habitantes de las profundidades.

Incluso los actuales Transhumanistas, defensores de la intervención genética, admiten que se podría desarrollar una segregación. Así como las comunidades Amish rechazan hoy ciertos avances tecnológicos, algunos transhumanistas prevén comunidades “Humanish”, que rechazarán todas las tecnologías de mejoramiento del ser humano y convivirán con una mayoría genéticamente modificada.

No tenemos que ir muy lejos: en la Alemania actual, todos los niños son sometidos a un examen de aptitudes al terminar su educación primaria, el resultado de este examen definirá en cual de las categorías establecidas continuarán su educación secundaria: Al Gymnasium asisten los alumnos más aventajados, quienes podrán posteriormente asistir a la universidad; la Realschule es para los estudiantes intermedios; y la Hauptschule tiene énfasis en la educación vocacional y está destinada a los estudiantes que no logran obtener buenos resultados en sus exámenes.

Esto no es ciencia ficción, niños de apenas doce años ya tienen perfectamente definido que no podrán aspirar a ser científicos, médicos o abogados, sino que tendrán que conformarse con ser albañiles o artesanos. Supe que la forma como esta prueba define el destino de los individuos cuando todavía son unos niños es causa de problemas recurrentes de desadaptacion y frustración.

No pretendo abrir una polémica abogando por un sistema como el de nuestro país donde, con contadas excepciones, las mejores oportunidades de educación y desarrollo están reservadas para los económicamente privilegiados. Simplemente, debemos tener claro que incluso un sistema basado en la medición científica de las habilidades y potencialidades no garantiza la satisfacción de cada individuo.

Sin embargo, Vincent no escoge destruir el sistema. Su actitud es mucho menos heroica. Se podría incluso decir que es mucho más egoísta: básicamente, quiere probarse a sí mismo que es lo suficientemente válido para hacer cualquier cosa de las que un individuo válido hace. Se podría argumentar que haciendo esto, y considerando la ayuda que obtiene de otras personas, el sistema está condenado y que implotará eventualmente. Desafortunadamente, su viaje a Titán es más bien un limitado intento de escapar de una realidad social que no le gusta. La película termina con un comentario aparentemente optimista:

“Venimos de las estrellas, eso dicen, ahora es tiempo de regresar. Si yo hubiese sido concebido hoy, no pasaría de las ocho células, y aún así, acá estoy. De alguna manera tenían razón, no tengo el corazón para este mundo. La pregunta es, ¿por qué tengo tantas dificultades para morir?”

Es poco probable que un grupo de “Gattacanos” bien entrenados admitan en su estructura a un elemento extraño, una vez descubran el fraude. Pero aún más descorazonadora es la noción de que los doctores pueden realmente tener razón y su vida puede terminar mucho antes de llegar a Titán. Entonces, si su utopía del cuerpo termina e, igualmente, la pseudo-utopía de “Gattaca”, ¿qué nos queda?

Posiblemente nada más –y nada menos- que la voluntad humana que lo llevó hasta ese lugar. No es tan mala perspectiva después de todo.

Pere Gallardo-Torrano, “The Body as Utopia: Gattaca by Andrew Niccol (1997)”, 2007

 

 

 *Juan Diego Gómez Vélez (1965). Contrariando los planes de sus padres, nació en Bogotá un mes antes de lo previsto. Casi toda su vida la ha pasado en Medellín, donde se suponía nacería. Además tiene genes paisas y cartageneros, por lo que se define simplemente como colombiano. Asiduo lector de ciencia ficción desde que tuvo uso de razón, apenas a principios de 2009 decidió compartir por escrito su pasión. También ha sido dibujante y animador y en un futuro, a lo mejor, escritor. Su alter ego es ingeniero electricista con especialización en organización industrial y regulación económica y, de momento, se gana la vida como director de proyectos.

Blog personal: www.cienciaficcion-sciencefiction.blogspot.com

 

 

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Hancock: un manifiesto moral contemporáneo

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Hancock: un manifiesto moral contemporáneo.

Por Victoria Argoty*

 

El exceso de información, sumado a las múltiples posibilidades de visualizar lo irreal, o contrafactual, hacen que la realidad misma (a la que ya no se donde ubicar) se difumine en miles de posibilidades. Y tal multiplicidad de posibilidades realizadas distorsionan la ética colectiva, lo que crea nuevas y exóticas necesidades. Es la llamada sociedad del miedo, también calificada como sociedad líquida. Todo vale.

Y de esta sociedad del miedo, dispuesta todo con tal de salvarse, es manifiesto Hancock. Éste, la resurrección del anti-héroe, arrastra su existencia sin historia, con un don que, por no tener un origen desconocido, no tiene una finalidad más allá de lo inmediata y aparentemente conveniente. Auxilia a cercanos desvalidos, roba a quienes aparentemente gozan de abundancia y no se molesta en amabilidades ni disculpas por que sabe que todos los lazos emocionales están condenados a la perversión y al dolor.

Miserable eterno, Hancock carece de pasado o de futuro, y por tanto de moral y sueños. Sustituye el dolor y la nostalgia por un infinito enojo, y sus agresiones continúan por que simplemente nadie más tiene la fuerza para contrarrestarlo. Sin embargo, estamos obligados a creer que tras esa imagen de canalla descarado hay una esencia bondadosa y sensible que simplemente se defiende del mundo, y que justifica sus “equivocaciones” con la esperanza de una futura reivindicación, pues es lo que se espera del negro y pobre personaje superdotado. Y así, en nombre de un esteroetipo de minoría, que evidencia tras su agresividad un gran reclamo social y que encarna y demanda su reivindicación, se construye una justificación para la agresión a otros, los independientes que se las arreglan desde lugares y situaciones normales.

Lógicamente, en este agobiante manifiesto moral, la justificación aparece; tardía y confusamente, pero aparece. Su igual-opuesto, mujer blanca de fuerza infinita, el amor de su vida, la única que puede comprender y recordar su origen y su destino, es también la condenada a destruirlo. El amor imposible pero inevitable, basado en la inevitable destrucción del objeto amado, significa la concreción del destino humano, que no ve otra alternativa que el sacrificio de “unos pocos” (individuos, sentimientos o valores) en beneficio de una estabilidad mediocre y de la perpetuación de un sistema social que nadie parece tener derecho a cuestionar.

En Hancock hablan el sistema sociopolítico mundial y la democracia liberal, que han entrado en crisis y se muestran viles y perversos, justo después de haber satanizado y sacado del panorama a cualquier otra alternativa. ¿Para que destruir? Para proteger lo inmediato. ¿Por qué la guerra? Porque no hay nada mejor: porque funciona. Sigue adelante, trágate tu dolor, resignate a tu miseria y no esperes nada mejor.

 

* Victoria Argoty es historiadora egresada de la Universidad Nacional de Colombia. Su monografía de grado trató sobre la literatura norteamericana de ciencia ficción como expresión de una posición ideológica y como conceptualización de la historia. También es traductora y correctora de estilo, y tiene un gran interés en la cultura contemporánea, en el uso social del conocimiento y en la cultura visual. Actualmente realiza una maestría en estudios culturales en la Universidad Javeriana.

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El día en que la Tierra se detuvo. Klaatu o el Posterminator

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El día en que la Tierra se detuvo. Klaatu o el Posterminator

Por Victoria Argoty*

Alguien muy cercano me envió por correo el link al corto publicitario de The Day the Earth Stood Still (en adelante TDESS) o El día en que la Tierra se Detuvo, antes de su estreno. La pregunta que se me formulaba en el correo resuena ahora en mi mente, pues acabo de ver la película, luego de su estreno mundial. ¿La resurrección del cine clase B significa que se aproxima una crisis mundial o que estamos ya en ella?

Superando un poco la hiperemotividad que me une a la literatura y el cine de Ciencia Ficción (CF), trataré de hacer un divertido collage de mis ideas al respecto. Esta película, un remake de la homónima de 1951, fue presentada entonces como Ultimatum a la tierra, y se basó en un cuento de Harry Bates llamado Farewell to the master, publicado en 1940 en Astounding Science Fiction, revista precursora y promotora de la Edad de Oro de la Ciencia Ficción norteamericana. Según wikipedia, Bates asumió la edición de esta revolucionaria revista en la primera parte de la década de 1930, antes del advenimiento de su tortuoso éxito. Aparentemente desafecto del género, Bates puede ser interpretado como un temprano revisionista de la CF “dura”, que exploró la posibilidad de que el género desistiera de obedecer a las exigencias del método y el discurso científico y del interés pedagógico de la CF de Hugo Gernsback, y que enfatizara el papel estético y literario de las historias. Es durante el exitoso renacer de Astounding, a manos del lengario John Wood Campbell Jr., que se publica el cuento que dará origen a esta leyenda del cine clase B.

Como se puede ver, me he remitido a las revistas originarias, pues son el instrumento de materialización de esta corriente literaria (y ontológica si se me permite). El papel de Astounding Science Fiction durante la década de 1940 fue trascendental, toda vez que tuvo que sobrevivir a la crisis de 1929, que exterminó a la mayoría de revistas de CF de la época, y se edificó como cultivadora del género para superar la saturación cientificista del mercado. El público de la CF en los años 40 hacía parte de un cuerpo social se encontraba planteando sus principios morales, dada la imposibilidad de seguir prestando oídos sordos a la conflagración europea. El tema de una nueva guerra mundial ya había sido tratado someramente por la CF norteamericana de los 30, y se abrió espacio la reflexión acerca de una inminente catástrofe a causa de la perversión de la razón y acción humana, a costa de la CF de las revistas originarias, pues se alejó de las revistas de divulgación científica, de estilo chapucero y esquemáticas historias románticas en escenarios galácticos. Las exploraciones de las posibilidades que la humanidad tenía para labrarse un calvario ya habían sido de gran influencia en los clásicos europeos, pero sólo hasta el advenimiento de la segunda guerra mundial tomo fuerza una tendencia estilística y “sociológica” más sofisticada en la CF norteamericana.

En Farewell to the Master, la coyuntura del encuentro está planteada de manera diferente. La llegada de la nave si provoca gran temor y crisis en la humanidad, pero un primer acercamiento de Klaatu con la humanidad sí llega a ser pacífico, aunque por causa de la reticencia de los líderes mundiales a escuchar al mensajero espacio, el conflicto violento surge y acaba con la vida de Klaatu. Gort, el androide “escolta”, es efectivamente un agente relativamente pasivo, pero infinitamente poderoso. Es el encargado de cumplir las órdenes del urgente emisario, y la indoblegabilidad de sus acciones recuerdan la drástica sentencia repetida cada vez con más frecuencia por personajes protagónicos, “mesías” o “iluminados”, de la CF. En 1951, Klaatu tenía abierto un espacio de diálogo y prevención y logró hablar con sus líderes para evitar un desastre; en 2008, la sentencia ya ha sido pronunciada, pues un personaje antecesor, longevo e indudablemente venerable, ya intentó hacer entrar en razón a la destructiva raza humana, pero su absoluta soberbia determinó la inexorable voluntad de las entidades superiores. Superiores incluso a los poderosos más poderosos del la pobre Tierra: innombrables por la irrelevancia de sus nombres ante las circunstancias y el limitado entendimiento humano.

Tal vez aquí el carácter del androide tiene un papel fundamental en el cambio en la CF de los últimos tiempos. Durante la última mitad del siglo XX, una vez superada la era atómica y el primer terror a la exterminación del mundo, tomó fuerza la especulación sobre el “después” del fin del mundo, que se asumió en la cultura popular de la CF como causada inexorablemente por el hombre mismo. El cyberpunk se encargó desde los 80 de explorar la adaptación de los sobrevivientes humanos a un mundo colapsado, de perenne posguerra, inundado de toda clase de contaminación atómica, y el surgimiento de nuevas especies sub-humanas, hiper inteligentes, fortalecidas por aditamentos o principios tecnológicos que los hacían hiperresistentes aunque ilegitimamente humanizados por la extrañeza de sus emociones. Los posthumanos se convirtieron en un problema más del calvario humano, que sobrevive incluso a la exterminación de las sociedades, y que presenta entonces, como peor escenario posible, no a la muerte, sino a la perversión de toda forma de vida o existencia.

El cyberpunk y las posibilidades de degradación de la naturaleza humana por parte de la expansión tecnológica de la especie y su esquema de consumo se convirtieron en temas de gran trabajo para la CF de las últimas décadas del siglo XX. La perversión de todo lo bueno y deseable tuvo lugar, y a pesar de haber sido más que evidenciado (y no por la CF solamente), el tema parece agotarse.

En este punto volvemos a la coyuntura actual. ¿Que pasa ahora? ¿Donde están nuestros amados cyborgs? En TDESS la naturaleza de Gort no es el centro del problema. Él es sólo un instrumento de cumplimiento de una orden; ya no conserva esa ambigüedad emocional que denota en la versión de 1951, y que es muy visible en el cuento original ¿Será que ya no importa si se es o no se es humano? Después del apocalipsis de la segunda guerra mundial y los 50, vino el posapocalipsis de los años 60 y 70, que engendró el hábitat del posthumano de los 80 y 90.

Y cuando no se pensaba que pudiera llegar nada más, sobrevino la era del riesgo, el control y el miedo. Aviones contra las torres gemelas: ya no nos podemos imaginar nuestra forma de morir. Armas de destrucción masiva: no se puede calcular cuántos muertos. World Trade Center: ya no se sabe dónde está la economía, ni cómo funciona. Osama y Saddam: ya sólo hay que odiar. Abu Ghraib: ya no importa cómo se hace, desde que se contenga la irracional amenaza y se resuelva la desesperada ecuación de la seguridad mental. Ya no sólo no hay un norte macro social; ya sólo se asume la catástrofe.

Siento en la cultura popular un impulso suicida. Entre los entornos sociales con cierto nivel de cultura, es muy aceptado el concepto (biológico y casi disciplinar) de que el ser humano es una especie demasiado numerosa y que su comportamiento denota características de plaga. Klaatu se da el lujo, en 2008, de mantener su serenidad y bondad a pesar del peso de su tarea. Ya no necesitó conocernos ni hablar con nadie. Ya no intentó salvarnos. Ya murió inclusive el cyborg; ni siquiera se necesita evidenciar alguna clase de emoción en Gort. Ya ni siquiera tenemos que combatir la ciencia; se nos cerraron las puertas del entendimiento. La tecnología nos es sorda y ciega, y ya ni siquiera somos alternos de las razas alienígenas. Este posterminator compuesto ya ni siquiera hace un interrogatorio, un cuestionamiento; ya sólo puede eliminar. No hay lugar para hablar, pensar, preguntar, convencer o combatir; ya no es un castigo porque no significa nada. Al parecer, ahora sí, la especificidad del ser humano, la razón, ha desaparecido.

Para la nación mundo, los alienígenas. Para el apocalipsis atómico, el posapocalipsis. Para el derrumbe teleológico de la humanidad, el posthumano. Para recoger los restos y terminar con todo, el Posterminator. Simplemente infalible. Tan sencillo como una plaga de langostas. Sin remedio, reverso o reparación. Algo parecido al exterminio físico y económico de la población a pocos kilómetros de donde usted se encuentra. Simplemente se exterminan.

Klaatu barada nikto

Klaatu ha sido asesinado, debes salvarte.

 

* Victoria Argoty es historiadora egresada de la Universidad Nacional de Colombia. Su monografía de grado trató sobre la literatura norteamericana de ciencia ficción como expresión de una posición ideológica y como conceptualización de la historia. También es traductora y correctora de estilo, y tiene un gran interés en la cultura contemporánea, en el uso social del conocimiento y en la cultura visual. Actualmente realiza una maestría en estudios culturales en la Universidad Javeriana.

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